27.11.06

Aprendiz de espía

Pero… esa aprendiz... ¿quién es? Pues yo misma, la servidora que les escribe estas líneas. Pero no crean que lo soy por si acaso no me va bien en el mundillo universitario -donde por ahora me dan muestras de cariño con prórrogas año a año- y me tengo que dedicar a perseguir sigilosamente a esposos o esposas infieles, recuperar mascotas desaparecidas o sonsacar a famosotes de tres al cuarto… Bueno, dicho así hasta suena entretenido, pero no, centrémonos, me considero una aprendiz de espía por mi chaladura de observar con detalle a todo lo que pasa por delante.

Es una manía que no es muy agradable, sobre todo para el observado, pero también para quien me acompaña en el momento en que entro en estado de shock y mi mirada se clava en el más mínimo detalle de quien se pone a tiro. The Monch, en más de una ocasión me ha llamado la atención cuando notaba que el objeto de mi fijación se sentía realmente incómodo… En mi defensa, he de decir que no lo hago por curiosidad o cotilleo, para eso dejo a los del Tomate, simplemente siempre me ha gustado observar a la gente, como se mueve, gesticula, viste… La conversación es lo de menos, hasta en ocasiones me invento en mi cabeza diálogos absurdos que seguro que nada tienen que ver con lo que hablan en realidad, pero que tienen más miguilla: - Vaya, nunca pensé que llegarías a acompañar a tu nieto al concierto de Iron Maiden… (le dice una octogenaria a otra mientras saborea la manzanilla reparadora de después de comer). – En algún sitio tenía que estrenar mi muñequera de pinchos y macramé, de paso lo vigilaba mientras coreaba 666 the number of the beast. A propósito, a ver si compro un décimo con esa terminación, que seguro que me dará suerte…

Este comportamiento también lo traslado a mis quehaceres diarios, es decir, a las clases. Es completamente normal, tienes enfrente a 60 personas que casi no conoces y que además también te observan con atención, y no sé si atreverme a decir, que en ocasiones con malicia en busca de la equivocación… Pues Tocotó les paga con la misma moneda. Hay determinados alumnos que me llaman la atención, por el pelo, las gafas, ¡¡¡qué me hagan caso!!!... y no puedo evitar dirigirme sólo a ellos en cada una de las horas de clase que imparto. No sé si se sentirán incómodos ante tal comportamiento, pero a decir verdad, no recuerdo que ninguno dejase de venir por miedo a la profesora chiflada… Hoy mismo, ante una prueba escrita de la mitad del temario, me di cuenta que vigilaba siempre a los mismos, cualquier movimiento sospechoso, una mirada perdida y ya notaban el rayo vengador que me salía de las órbitas y la cara de pocos amigos... En cambio, aquellos que me resultaban anodinos hubiesen tenido el filón del siglo para copiar, sacar un súper-chuletón o escapar del aula sin que me diese cuenta sino fuese porque esta vez decidí fijarme en esos pupilos olvidados. Descubrí que me dejaba en el tintero a mucha gente y muy a su pesar les dediqué todo el tiempo que quedaba de examen… Al finalizar la prueba decidí que no era justo que sólo se sintiesen el centro de atención unos pocos y que, de ahora en adelante, haré lo posible por rotar semejante privilegio. No sé si alguno lo echará de menos, pero estoy casi convencida que otros muchos, del bando de los olvidados, dejarán de asistir a clase…

14 comentarios:

M Knight dijo...

Ahora entiendo por qué el viernes pasado te partías de risa en la hora T. Vamos, que cuando parece que estás en otro mundo, es que estás inventándote una conversación paralela y surrealista...

Miedo.

Tocotó dijo...

No, admito que el viernes pasado estaba en el más allá y no en el más acá... Pero eso de desconectar de una conversación en la que participo e imaginarme otra más divertida puede ser interesante ummm... Es más, se me ocurre más de una ocasión donde debería de haberlo hecho.

No me tenga miedo, que sabe que soy totalmente inofensiva...

Petete dijo...

Doy fé de que Tocotó tiene esa costumbre de observar con atención lo que tiene delante. No hay más que verla en clases de aerobic. La atención tan intensa que presta al profesor hace que a veces dé menos giros de lo normal (consiguiendo de este modo que yo, tan buena como soy en estos quehaceres, me pierda también). Claro que todo se acaba solucionando con palmaditas para retomar el ritmo ;) Y uno, dos, tres y cuatro...

Tocotó dijo...

Envidia me tiene Petete, que me voy "a la viña" como nadie... Pero creo que la especialidad de "vuelta sobre gotera" es suya ¿¿¿no???

En cuanto al profesor... ese par de tetas (y no me confundo al decir tetas...) desconcentran a cualquiera.

The Monch dijo...

Me parece que esta va a ser la única vez que sale el tema del espionaje y no flota en el aire un "tú dejame a mi" por respuesta, hum....

Lo que sí parece menos divertido que lo de las entrañables viejecitas, es figurarse una conversación interesante entre alumnos... bueno, alguno habrá que merezca la pena.

Por último, una "oda al hermanamiento":
¡Vivan las tetas!!!

¿se puede decir "teta" en este blog? hum, creo que sí...

Tocotó dijo...

Queridisísimo Monch, de hermanamiento nada que el profe a tu lado es Yola Berrocal...

Y sí, está permitido decir teta en este blog, tú déjame a mi... ya verás.

Ambrosio dijo...

Uno hace lo que puede dando las clases de aerobic, pero teniendo en cuenta que ser el mayordomo de la Marquesa de C.S. me quita muuuucho tiempo (la pobre da un trabajo...), aun hago los pasos bastante bien. En breve me aprenderé los pasos de batuka con el DVD de OT.

En cuanto a mis tetas, todo pura envidia de estos pectorales fornidos.

echapalante dijo...

vaya, yo que pensaba que lo del hermanamiento se debia a que the monch se quedaba mirando a las tetas como tocoto... de todas maneras veo que os estais liberando de la represion, eso mola.

Tocotó dijo...

Pues igual era esa la interpretación... Y no me hace pizca de gracia ummmm.

¿¿¿Nosotros liberados???
¡¡¡Liberadísisimos!!!

Bienvenida al blog echapalante... (jijiji ¿o jejeje?)

Anónimo dijo...

Sra. Tocotó, le diré, para su tranquilidad, que usted no es la única que padece ese tipo de "patología"...creo recordar que un amigo común sufre la misma "anomalía", pero curiosamente la atención siempre recae sobre personas del sexo femenino...Por supuesto, no pienso dar más pistas...

P.D. Prefiero no pensar en las convesaciones que se le pasarán por la cabeza al "susodicho"

Tocotó dijo...

Vaya, una única pista tan clara y no sé por qué, pero además del "susodicho" me vienen a la cabeza otro par de elementos...

Es más, estoy convencida de que el Sr. Anónimo los conoce bien...

Anónimo dijo...

Muy buena la conversación de las viejecillas. Ya te la copiaré cuando tenga que escribir un guión, je, je. ¿O es que crees que no te copié lo de las estadísticas?

Tocotó dijo...

Me parece bien, eso sí, si llegas a ganar muchos dineros (tantos como el encargado de adaptar el guión del Código de Vincios) a partir de esa conversación, quiero una participación importante de esos beneficios ¿¿¿eh??? Que no me entere yo cuñá...

La navaja en el ojo dijo...

Me había asustado. Sí, tenía que vigilar tres exámenes de mis alumnos de la escuela TAI y tenía miedo de no saber hacer de espía correctamente. Pero ya lo he pasado. Y no se me ha dado mal. O al menos eso creo.

Incluso he puesto ya las notas. Sobre aquello que también me asustaba de que pusiesen todo con abreviaturas tipo SMS, bueno, les pedí que no lo hiciesen al principio del examen y funcionó. Lo escribieron todo como personas humanas. Y la mayoría sin faltas de ortografía. Estoy alucinada. Debo confesar que estoy bastante contenta con mis alumnos.