18.11.07

Los nuevos huelguistas

Buenas tardes:

Soy el delegado de clase [...]

Queriamos comunicarle que mañana hay huelga debido a la subida de las tasas y nos gustaría saber si tiene pensado impartir clases. El resto de docentes no van a dar la materia.

Un saludo

Soy consciente de que todos pensarán que, dada la alarmante falta de actualización de este blog, hemos tenido que inventarnos un mensaje como este para poder reírnos todos un rato. Pues no; este messaje, así como lo ven, me llegó en la tarde del pasado 30 de octubre, víspera de la huelga de estudiantes convocada en Galicia por la subida de los precios de las matrículas universitarias.

Sin entrar en las (pobres) argumentaciones de los huelguistas (que pueden ver ampliando la imagen adjunta, y que trataré en otro momento), lo que es evidente es que unos estudiantes que razonan así se merecen, cuando menos, una subida del 800%, por hacernos perder el tiempo intentando introducir algo de conocimiento en unos cerebros tan claramente desestructurados. Porque veamos:

1. "Mañana hay huelga". Las huelgas no caen del cielo, pero parece que para mis alumnos sí: pese a que se trata sin duda de una huelga de alumnos, éstos consideran que "hay huelga", no que "hacen huelga". Es decir, se ven como meros sujetos pasivos del evento, como si se tratara de un cierre oficial de la facultad, de un festivo, o de una tormenta de nieve que les impide ir a clase. No se plantean, como en nada en su vida ni en sus estudios, que ellos tengan que tomar alguna decisión al respecto.

2. "Nos gustaría saber si tiene pensado impartir clases". Curiosamente, mientras que para ellos (que son los convocantes) simplemente "hay" huelga y no tienen nada que decidir, los profesores (a los que ni nos va ni nos viene el asunto) sí debemos tomar decisiones. Y no cualquier decisión, además: los alumnos consideran normal que los profesores, con todo la jeta del mundo, dejemos de cumplir por un día nuestras obligaciones. Y todo, claro está, para que ellos ganen un día de vacaciones y no pierdan nada. Es como si el trabajador de una empresa, antes de hacer huelga, le pregunta al patrón si le va a pagar o no ese día. Hay que joderse.

3. "El resto de docentes no van a dar la materia". Este es un argumento muy conocido en nuestra facultad, y supongo que en muchas otras, junto a ese otro de "es que me queda sólo una asignatura para acabar". Los alumnos venden la misma moto simultáneamente a todos los profesores, y éstos, que en su mayoría son unos pusilánimes que no soportan ser el malo de la película, acaban haciendo que la mentira de partida se convierta en verdad. Y así nos va.

En lo que a mí respecta, se pueden ir todos, estos alumnos y esos profesores, a la mierda. Como no podía ser de otra manera, yo impartí todas mis clases, y en las que no tuve alumnos, di la materia por explicada. Eso sí, después de responder cortésmente a nuestro querido delegado:

Hola.

Entiendo que tu mensaje es sólo para informarme de que no vais a venir a clase, porque no me cabe en la cabeza que vuestra decisión de hacer huelga dependa de que mañana yo imparta o no materia.

Saludos,

Michael

8 comentarios:

Bereni-C dijo...

Wenooo, cuánto tiempo... y además un post de cabreo. Jurjur.

Pues sí, llevas toda la razón, pero ¿recuerdas cuando eras estudiante? Pues eso.

Tocotó dijo...

Tiene toda la razón Michael, es de chiste que se planteen la huelga como un festivo y que piensen que no acarrea determinadas consecuencias como a cualquier otra persona. Esto me recuerda las manifestaciones de los estudiantes franceses por una vivienda justa frente a los macrobotellones españoles.

De todos modos, también debería de contar el punto de vista de sus otros alumnos, que también merecen consideración...

A mi no me coincidió la huelga con las clases, pero creo que sería uno de esos que manda a la mierda... ups... si es que soy una blanda.

Petete dijo...

Bueno, M. Knight, lo cierto es que mi opinión coincide con la de Beneri-c y la de Tocotó.

Es cierto que es un tanto indignante esta actitud por parte de los alumnos, pero sinceramente creo que se trata de un desconocimiento total de lo que es una huelga. No creo sinceramente que tengan tantísimo interés en la clase de ese día particular (a no ser que se le amenace con que será materia segura de examen), pero lo que si es cierto es que no tienen idea de cómo se debe actuar en estos casos, y sobre todo, que la huelga es un derecho que tiene todo el mundo, y como tal puede acogerse a él o no y no una obligación o una gracia caída del cielo (como la lluvia por ejemplo).


Por tanto, después de este rollo concluyo que, aunque tiene toda la razón, cuando yo era estudiante reconozco que tampoco tenía las cosas tan claras como usted..., seguramente a mi también me mandaría a freír espárragos (qué fina soy diciéndolo así, ¿no?). No se cabree tanto, hombre.

Petete dijo...

Por cierto, creo que debemos de dar las gracias a beneri-c por su fidelidad...Después de dos meses sin actualizar el blog es una alegría encontrarse que todavía nos quedan visitantes...

Lúa dijo...

Hola,
es la primera vez que comento (pero no a primera que os visito). El día 30 tenía clase de recuperación con mis alumnos (cosas de los congresos) y, como la fecha era pactada entre todos, les pregunté si querían cambiarla por la huelga. Al final decidieron que era una tontería protestar por la subida de tasas perdiendo horas de clase: en este caso habría que ir a más clases para aprovechar bien el dinero. Estos momentos te hacen olvidar que más de una vez has deseado coger a alguno por el pescuezo y...

La navaja en el ojo dijo...

Enhorabuena por el regreso, ya se les echaba de menos.

Pues sí, lo de esta huelga suena muy extraño. Lo primero, lo que comenta M. Knight de que los alumnos ni siquiera saben lo que significa huelga, sino que al decir que "hay", es como si dijesen que "es fiesta" o "se hace puente".

Pero incluso aunque asumiesen responsabilidades y no ya tomasen decisiones, sino simplemente se planteasen el concepto de tomar una decisión (entre lo que comenta, también me deja alucinada), el que los alumnos hagan huelga realmente tiene poco sentido. Se supone que una huelga, es decir, unos brazos caídos, tiene que perjudicar a la persona que ha tomado la medida contra la que se protesta. Si es un empresario, sus empleados; si es un gobierno, los ciudadanos... Pero la huelga de alumnos sólo puede perjudicar a los alumnos pues cualquier profesor responsable hará como ud. y dará la materia por explicada, lo cual sólo puede hacer que a ellos les cueste más trabajo aprobar.

Comprendería plantear protestas de algún tipo, manifestaciones, reparto de octavillas, comunicación con prensa... pero una huelga...

Yo recuerdo cuando era estudiante y había protestas por cosas con las que no estaba de acuerdo, así que no las secundaba, pero no se hacían huelgas. Lo que recuerdo que siempre nos ahorraba la clase eran los avisos de bomba. Ahora que soy profe me imagino lo que tiene que joder llevarte una clase preparada y no poder darla por eso, pero tampoco poder saltártela. Entonces, ni me lo planteaba, claro. Simplemente me alegraba de irme otro rato a la Cafetería (sí, la ironía es a propósito: si la bomba explotaba, la cafetería iría tan a tomar por culo como el aula, esa confianza teníamos en las advertencias).

M Knight dijo...

No, si al final mis compañeras de blog van a ser unas blandas; vamos, de las de hacer la vista gorda... :-P

Yo recuerdo bastante mal mi época de estudiante (y no porque me quede muy lejos, ¿eh?), pero lo que sí tengo claro es que nunca me preocupé en pedir permiso a los profesores para nada ni se me ocurrió pensar que iban a tomar decisiones por mí. Para mí los profesores eran un dato exógeno sobre el que no podía ni quería influir, y a partir de ese dato yo tomaba, con mayor o menor acierto, mis decisiones.

En cuanto a lo que dice Navaja, mi acuerdo es total. La huelga de estudiantes tiene sentido si ese tiempo lo utilizan para hacer propaganda y presión, pero no si sólo lo quieren emplear, como en este caso, para tener un día menos de clase.

M Knight dijo...

Ah, y Lúa tiene toda la razón. Los alumnos se quejan de que cada vez reciben menos servicios, pero resulta que la mayoría de ellos pasa de ir a clase, y casi el 100% no va en su vida a tutorías. En este plan, cada hora de servicio recibido les sale carísima, claro.